Fotos de gente que porta velas, en plena oscuridad, aparecen en las redes. Además, algo impensable en esta cultura “celularizada”, también apagaron sus dispositivos. Mientras, varios monumentos tanto en la Argentina como en el resto del mundo dejaron de iluminarse. Estos hechos corresponden a la conmemoración de La Hora del Planeta, un evento mundial que se llevó adelante, con algunas variantes según los países, el tercer sábado de marzo de marzo y consistió en un apagón eléctrico de una hora de duración voluntario.

Se trata de una acción simbólica para concientizar a la sociedad sobre la necesidad de adoptar medidas frente al cambio climático y las emisiones contaminantes, y para ahorrar energía y aminorar la contaminación lumínica.

La eficiencia energética no tiene que ver con ahorrar luz, sino con iluminar mejor, consumiendo menos electricidad. Los individuos y las organizaciones, consumidores directos de la energía, pueden reducir el consumo energético para bajar costos y promover la sostenibilidad económica, política y ambiental. Los usuarios industriales y comerciales, en tanto, pueden hacerlo en la búsqueda de incrementar la eficacia y maximizar su beneficio.

Las empresas argentinas, ya sea por cuidar el medioambiente o soportar mejor la actualización tarifaria, también han tomado medidas de tipo estructurales en sus instalaciones, involucrando a sus empleados para hacer un uso racional de la electricidad.

Accenture, en el marco de una campaña de concientización sobre el consumo responsable de la energía, lanzó una competencia entre los empleados de los distintos sectores y pisos de la compañía para ver quiénes lograban bajar el gasto en electricidad y fomentar así conductas de eficiencia energética entre sus colaboradores. La competencia no es un hecho aislado. En las próximas semanas sumarán 10 medidores Smart Meters a los 26 que ya instalaron.

Desde septiembre del año pasado, Assist Card lleva adelante una campaña de concientización, con carteles, notas en Intranet y otros canales, donde les recuerda a sus empleados apagar todas las luces y máquinas que no se vayan a utilizar.

La empresa Adox, que fabrica equipamiento médico, adoptó diversas estrategias para educar a sus colaboradores. Colocó carteles informativos en la cocina, en los interruptores de iluminación, en las impresoras, en los espejos de baños, pasillos, expendedoras de papel, entre otros sitios, para promover, de manera novedosa y con gran impacto, hábitos de ahorro de recursos como el agua, el papel y la energía. Esto influye en el clima organizacional, crea una “cultura ambiental”, reduce costos y contribuye a una gestión empresarial orientada a la sudstentabilidad

En esa línea, reemplazó los sistemas de calefacción de agua eléctricos por sistemas de energía solar. “Esto permite la reducción de gas y energía eléctrica hasta un 80%. Ahorramos 60.000 W por mes en el comedor e implementamos un sistema de iluminación externa que consistió en reemplazar 50 lámparas de bajo consumo por lámparas LED alimentadas por dos paneles solares. En cada panel se instala una batería de 60 Ah, cuya función es acumular la energía que se produce durante las horas de luz para ser utilizada en la noche o en períodos de mal tiempo. Se redujo el consumo de energía eléctrica un 75%”, precisa Rocío García Herrera, responsable de Relaciones Instittucionales y RSE.

Roche implementó programas para promover un uso más eficiente de la energía, que permitieron alcanzar una reducción del 15% en el consumo de energía entre 2010 y 2014, y actualmente continúa en la búsqueda de nuevas oportunidades para mejorar.

El año pasado terminó de migrar la iluminación a tecnología LED y concluyó con la actualización del sistema de control del aire acondicionado y calefacción; dos maneras de hacer más eficiente el uso de la energía. Todas sus impresoras, por ejemplo, cuentan con la certificación Energy Star, que garantiza una reducción del uso de energía de entre un 15% y un 30%.

Con diversas iniciativas, McDonald’s redujo en más de un 15% el consumo de energía total, lo que representa un ahorro de más de 1.200.000 kW/h por mes, equiparable al consumo mensual de unos 200.000 hogares.

En lo que hace a la iluminación -el 8 por ciento de sus consumos- está apagando un 30% de las marquesinas y luces exteriores de sus 220 locales. Los aires acondicionados, que representan el 50% del consumo de energía total, han sido programados para funcionar en 24°C para los sectores de comedor y 26°C para la cocina. Cuentan con un controlador de comando que programa la hora de encendido y apagado de cada equipo por sector para cada día de la semana. De esta forma, se encienden y apagan automáticamente en el horario que se necesitan y se apagan completamente, además, cuando el sector se desocupa.

“Los equipamientos de cocina -que impactan en el 42% del consumo de energía total- se programan para que se realice de manera escalonada, a medida que el volumen de producción lo indica. De esta forma, se evita tener equipamiento encendido en momentos de bajo volumen de ventas”, indicó Ricardo Méndez, su director general.

Para bajar el consumo de electricidad, en Alto Palermo, Abasto Shopping y el Dot setearon la temperatura de sus aires acondicionados en 24 o 25 grados, aunque esto les trajo durante el tórrido verano porteño alguna que otra queja de los usuarios vía Twitter, que en época estival pedían fuertemente que bajaran la temperatura.

También redujeron en un 15 por ciento la utilización de luminarias y le pidieron a sus más de 100 locatarios que imiten la medida. “Sólo podemos pedirles que lo hagan: no tenemos autoridad para exígirselos, pero en general responden positivamente”, explicó una alta fuente de IRSA Propiedades Comerciales.

Walmart, embarcado en un plan global para operar más eficientemente en materia energética, acaba de lanzar un estudio de eficiencia en su casa central, en Buenos Aires, con miras a establecer cuál es el nivel de consumo, definir líneas base, metas de reducción y oportunidades de mejora.

En cada apertura y remodelación de los últimos tres años Wall Mart instaló 100% tecnología LED, lo que derivó en un ahorro del consumo del 55%. También implementó un mecanismo mas hermético de cierre de puertas en heladeras, que redujo en más del 40 por ciento el consumo energético.

Siemens, al margen de la coyuntura energética, tomo diversas medidas “en función de objetivos de sostenibilidad propios, orientados a la reducción de huella ambiental de la compañía”. Concentró la mayoría de sus actividades en un edificio principal en Vicente López -anteriormente disponían cerca de una docena de locaciones-, en cuyo diseño se privilegió el uso de luz natural.

El edificio es muy particular: son los empleados quienes se ubican al lado de las ventanas para aprovechar la luz natural, mientras que las salas de reuniones se concentran en la parte interna del edificio. Como están cerradas por vidrios, en los días en que las condiciones meteorológicas lo permite tampoco se utiliza las luz artificial al 100%.

En esa línea, se diseñó un cronograma de encendido y apagado de luces y aires acondicionados que tiene en cuenta diversos parámetros, tales como mediciones de luz natural, estaciones del año y condiciones meteorológicas. Este seguimiento y rutina particular ha permitido ahorrar en el último ejercicio kW 185.457,48, explicaron en la compañía alemana.

“Todos en la empresa, con pequeños actos individuales, pueden ahorrar energía”, explica Nicolás Solop, CTO de Wetcom.

“Casi todos los sistemas operativos modernos cuentan con funciones de administración de energía que nos permiten gestionar cómo se comporta nuestra computadora en cada momento”, explica. “Mucha gente cree que los screensavers o salva pantallas generan un ahorro energético cuando en realidad producen todo lo contrario. La recomendación actual es apagar el monitor (por medio de la configuración del mismo) luego de ciertos minutos de inactividad”, dice.

En ese sentido, recomienda también apagar todos los periféricos, como parlantes, scanners o impresoras. “Una buena idea sería adquirir varias zapatillas y dar instrucciones a los empleados de apagarla al momento de retirarnos, evitando que se siga consumiendo electricidad”, aporta.